Urantia Ecuador

Elevando la Percepcion Espiritual

Mitos,leyendas, creencias y datos del Libro de Urantia

 

 

     La verdad sobre los terremotos.

  

      Yolanda Silva Solano.

 

A raíz del terremoto de Chile han salido a relucir cientos de "canalizaciones" (¿?)  y hasta el Mensaje de Fátima se ha vuelto a poner de moda, diciéndonos que tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados, porque Dios se ha cansado del ser humano y está dispuesto a destruirlo por sus fechorías. Esto se repitió hasta el cansancio el año 2000 como no pasó nada, nos dieron plazo hasta el 2012 pero con esto de los terremotos de Haití, Chile y recientemente en Turquía, sumado a las inundaciones e invierno tan frío en Europa, nos vuelven a repetir que el fin del mundo está próximo y que si no nos arrepentimos moriremos y nos iremos al infierno, olvidando que el infierno no existe porque "El resultado final del pecado a sabiendas es la aniquilación.

 

En último análisis, tales individuos identificados con el pecado se destruyen a sí mismos al tornarse completamente irreales por su identificación con la iniquidad. El resultado final del pecado a sabiendas es la aniquilación. En último análisis, tales individuos identificados con el pecado se destruyen a sí mismos al tornarse completamente irreales por su identificación con la iniquidad. Cuando el abrazo continuado del pecado por la mente consciente, culmina en la identificación completa del ser con la iniquidad, entonces, en el momento de la cesación de la vida, en el momento de la disolución cósmica, esa personalidad aislada es absorbida en la superalma de la creación, haciéndose parte de la experiencia evolutiva del Ser Supremo. Nunca más aparece como personalidad; es como si su identidad nunca hubiera sido."37

 

Es bueno vivir de realidades y no de suposiciones inventadas por el hombre que sólo contribuyen a deformar la realidad de Dios, porque los terremotos han existido desde que el planeta tiene historia, son parte de la evolución de la tierra por tanto basta de echarnos la culpa de ellos, pues ni siquiera el calentamiento global de la tierra o el debilitamiento de la capa de ozono, tienen nada que ver con los terremotos que hemos tenido. Tenemos la impresión de que pisamos tierra firme, pero no es así. Los movimientos de la litosfera son denominados sismos y los que se producen cada año se calculan en centenares de millares de ellos; los observadores registran anualmente más de treinta mil. Por fortuna, muy pocos alcanzan la categoría de terremotos, y la mayoría ocurren en fondos oceánicos. El movimiento sísmico obedece a las mismas leyes del movimiento físico de los cuerpos y es el resultado de las vibraciones y ondulaciones de los estratos terrestres; tanto las unas como las otras producen sacudidas que se designan con el nombre de ondas sísmicas.

 

Como vemos los temblores son algo inherente a nuestro planeta, no son castigos de Dios ni nada por el estilo porque " El Padre Universal no es una fuerza transitoria, un poder cambiante, ni una energía fluctuante. El poder y la sabiduría del Padre son completamente adecuados para enfrentar todas y cada una de las exigencias del universo. Según se producen las emergencias de la experiencia humana, él las ha previsto todas, y por lo tanto no reacciona a los asuntos del universo de manera indiferente sino más bien de acuerdo con los dictados de la sabiduría eterna y en consonancia con los mandatos del juicio infinito. A pesar de su apariencia, el poder de Dios no funciona en el universo como una fuerza ciega."47

 

"Muchas de las acciones de Dios que tanto nos perturban y confunden, son el resultado de las decisiones y dictámenes finales de la omnisapiencia, que facultan al Actor Conjunto a ejecutar la elección de la voluntad infalible de la mente infinita, a hacer cumplir las decisiones de la personalidad de perfección, cuyo examen, visión, y solicitud abarcan el bienestar más elevado y eterno de toda su vasta y extendida creación. Ocurre pues que desde vuestro punto de vista, aislado, seccional, finito, burdo y altamente materialista,  las limitaciones inherentes a la naturaleza de vuestro ser constituyen tal impedimento que sois incapaces de ver, comprender o conocer la sabiduría y bondad de muchos de los actos divinos, que os parecen cargados de una crueldad tan aplastante y caracterizados por la indiferencia tan extrema para el consuelo y bienestar, la felicidad planetaria y la prosperidad personal de vuestros semejantes. Es a causa de las limitaciones de la visión humana y debido a vuestro entendimiento restringido y a vuestra comprensión finita, que equivocáis los motivos de Dios y pervertís sus propósitos. Pero muchas cosas ocurren en los mundos evolutivos que no corresponden a las acciones personales del Padre Universal."48

 

Para destruir los mitos que recorren la red, es bueno que nos enteremos que: A los terremotos se les dio desde la Antigüedad hasta la Edad Media (y en algunas culturas hasta la actualidad) una explicación mítica asociada al castigo o ira divina. Por ejemplo, en Japón, los sismos eran atribuidos a un enorme pez gato llamado Namazu, que yacía bajo la tierra y era controlado por un dios llamado Daimyojin, quien mantenía su cabeza enterrada bajo una piedra. Cuando el dios se descuidaba, Namazu se movía y con fuertes latigazos de su cola hacía temblar la tierra.

 

En Siberia, los terremotos eran atribuidos al paso de un dios en trineo bajo la Tierra; los maoríes creían que su dios Raumoko, enterrado accidentalmente por su madre, la Tierra, gruñía causando terremotos. Los aztecas pensaban que la vida humana se extinguía periódicamente a causa de diferentes calamidades; a cada era o ciclo le denominaron “Sol”. El quinto Sol, el actual, cuyo signo era nahui ollin (“cuarto movimiento”) debería terminar a causa de un terremoto. Así, los aztecas pretendían retratar el cataclismo que habría de poner fin al quinto Sol mediante chalchíhuatl, el agua preciosa del sacrificio. Por otra parte, en la mitología griega, el dios Atlas sostenía al mundo en sus hombros, y Poseidón, dios de los mares, hacia tambalear a Atlas generando así sismos.

 

En Sudamérica, los mapuches creían que los terremotos y sismos eran causados por diversos seres mitológicos, entre los que destacan, la mítica serpiente Trentren. Las tribus Chibchas de la sabana colombiana tenían la creencia de que cuando el dios Chibchacum sentía ira, pateaba el suelo, sacudiendo la Tierra. En América Central las culturas precolombinas pensaban que cuando la Tierra estaba superpoblada, cuatro dioses que la sujetaban la sacudían para retirar la gente sobrante y restablecer el equilibrio.

La Iglesia Católica, por su parte, encuadraba el fenómeno en interpretaciones literales de la Biblia, que los consideraba castigos divinos. En la Biblia también se mencionan catástrofes que probablemente fueron debidas a sismos como la narración del colapso de las murallas de Jericó cerca del año 1100 a. C. y la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Los terremotos también han sido fuente de supersticiones. Según Tucídides, los ejércitos del Peloponeso que avanzaban sobre Beocia fueron sacudidos por terremotos en 476 a. C. En ese momento éstos fueron considerados como malos augurios, por lo que la invasión se canceló. También en el 480 a. C. fracasó un ataque persa a Delfos debido a un terremoto atribuido al dios Apolo. En la China antigua, se creía que los terremotos anunciaban cambios inminentes en el gobierno, por lo que se había desarrollado un sistema de informes sísmicos muy completo.

Grandes obras destruidas por terremotos se han convertido en mitos y leyendas. Tal es el caso de la destrucción del Coloso de Rodas en 225 y la destrucción del Faro de Alejandría en 800 (ambas edificaciones eran parte de las siete maravillas del mundo antiguo) por sendos terremotos.

También hay ejemplos de ciudades-estado que han desparecido en el pasado por terremotos; por ejemplo, es posible que la desaparición de la Atlántida evocada en los Diálogos de Platón, y la cultura Minoica, en lo que hoy en día es la isla mediterránea de Creta, se haya debido a cataclismos como sismos, tsunamis o erupciones volcánicas.

En América hay registros de sismos que dieron lugar a gran destrucción; entre los más grandes se encuentra el sismo de Lima del 28 de octubre de 1746. Según descripciones de la época, el sismo tuvo una duración de varios minutos o de "más de tres credos mal rezados". Un tsunami posterior arrasó el vecino puerto del Callao, pereciendo cinco mil personas y desapareciendo miles más. Con anterioridad, Lima fue destruida en 1534; el 2 de julio de 1581; 27 de noviembre de 1630; y el 20 de octubre de 1687. Hay otros terremotos que azotaron ciudades como Arica y Concepción en Chile. En México, en 1985, un gran terremoto azotó la capital de tal manera que se pensó que había desaparecido" Tomado de Internet

Como podemos ver ni los terremotos, ni ningún accidente del tiempo, es castigo de Dios y por lo mismo debemos verlos solamente desde la perspectiva de la Naturaleza porque ella no es Dios.  "La naturaleza es la resultante espacio-temporal de dos factores cósmicos: primero, la inmutabilidad, perfección y rectitud de la Deidad Paradisiaca, y segundo, los planes experimentales, los errores de ejecución, los errores de rebeldía, el desarrollo incompleto, y la imperfección de la sabiduría de las criaturas extra paradisíacas, desde las más elevadas hasta las más bajas. La naturaleza por lo tanto trae un hilo de perfección uniforme, invariable, majestuoso y maravilloso, desde el círculo de la eternidad; pero en cada universo, en cada planeta y en cada vida individual, esta naturaleza es modificada, y cualificada,  por consiguiente la naturaleza debe ser siempre de ánimo cambiante y aparentemente caprichoso, aunque de fondo estable, y debe variar de acuerdo con los procedimientos operativos en un universo local.    Dios no está personalmente presente en la naturaleza ni en cualesquiera de las fuerzas de la naturaleza, porque el fenómeno de la naturaleza es la consecuencia de las imperfecciones de la evolución progresiva. Los defectos del mundo natural no son indicios de ningún defecto correspondiente al carácter de Dios"57

"Debes saber que el Padre no aflige a sus hijos deliberadamente. Muchos acontecimientos inusitados han acaecido en este mundo, y no es raro que todos los hombres pensadores se preocupen por el espectáculo que presencian de sufrimiento y aflicción. Pero puedes estar seguro de una cosa: el Padre no envía aflicción como castigo arbitrario. El hombre no debe culpa a Dios por las aflicciones que son el resultado natural de la vida que él elige vivir; tampoco debe el hombre quejarse de esas experiencias que son parte de la vida tal como se la vive en este mundo. Es la voluntad del Padre que el hombre mortal trabaje con perseverancia y firmemente hacia el mejoramiento de su condición en la tierra. La aplicación inteligente permitirá al hombre sobreponerse a buena parte de su miseria en la tierra."1660 y sacar verdaderas lecciones de las aparentes desgracias, como recientemente nos ha pasado a los chilenos. que de las ruinas hemos sabido sacar a relucir lo mejor de la esencia de nuestro pueblo.

Estoy segura que los miles y miles de jóvenes y de  empresarios, que de una u otra manera han trabajado sin descanso por aliviar el dolor ajeno, no son los mismos de antes del terremoto, porque son experiencias que se marcan a fuego y nos cambian la vida y nos predisponen para construir un mundo mejor. Por eso insisto, no le busquemos la quinta para al gato, tomemos los accidentes de la naturaleza no como un presagio del apocalipsis cercano, sino como la gran oportunidad de crecer espiritual y moralmente, porque son estas pruebas las que nos acercan a la implantación del Reino de Dios, no por el temor sino por el Amor. Basado en las enseñanzas del Libro de Urantia.

http://www.gabitogrupos.com/ElLibrodeUrantiaunCaminodeEvolucion/admin.php

http://www.egrupos.net/grupo/urantiachile

 

Del Libro... Urantia te Abre la Puerta

 

Al contratista y constructor griego, Jesús le dijo: amigo mío, así como construyes las mansiones materiales de los hombres, erige también un templo espiritual semejante al espíritu divino dentro de tu alma. El Libro de Urantia Pág.1474

 

Si invirtiéramos en nuestra vida espiritual, la misma dedicación que ponemos en nuestras obras materiales rentables, sin duda que seríamos mucho más evolucionados, porque la espiritualidad también requiere de constancia, conciencia y dedicación, no para rezar como loritos bien amaestrados, sino para unirnos a Dios en una conversación cotidiana y familiar como la que Jesús tuvo con este constructor griego. Porque la verdadera oración es la que se formula en medio de la tarea diaria y cotidiana, es recordar y sentir que cada uno de nosotros es un templo de Dios, porque él habita en nosotros y por tanto no necesitamos días ni horas determinadas para comunicarnos y sentir su presencia, porque "el cuerpo físico de los mortales es el templo de Dios pues dentro de cada ser mortal de este planeta, habita un fragmento de Dios, una parte integral de su divinidad" Sin embargo el ser humano, insiste en buscar a Dios fuera y a separar lo espiritual de lo material.

 

 Y es precisamente esta disociación la que hace que nuestras obras sean inconsecuentes, porque una cosa es lo que se hace y dice en el templo material a donde se acude un día determinado y otra muy diferente lo que hacemos en nuestro quehacer cotidiano. Hemos olvidado que “aislar parte de la vida y llamarla religión es desintegrar la vida y distorsionar la religión” Dios no necesita de nuestra oraciones aprendidas en la niñez y recitadas sin conciencia, Él requiere de nuestras obras, para que el rezo del Padre Nuestro sea agua viva en nuestras vidas, para que seamos capaces de santificar su nombre al perdonar y amar a nuestros hermanos, como El nos ama.

 

"Si el espíritu vive dentro de vosotros, ya no seréis esclavos encadenados por la carne, sino que seréis hijos liberados, porque la nueva ley del espíritu os dota de la libertad del autodominio" Pero para que esta ley pueda actuar, es preciso que nosotros estemos despiertos y atentos a las insinuaciones de nuestro Espíritu, y ese debiera ser el contenido de nuestras conversaciones con Dios. Sentir a Dios y hacerlo partícipe de nuestras penas y de nuestras alegrías y sobre todo de nuestro agradecimiento por ser sus hijos es lo que debiera motivar las oraciones que mantenemos con él en nuestro templo interno en cualquier momento del día y donde quiera que nos encontremos.

 

Si Jesús vino a traernos la Buena Nueva de que Dios no es un dios castigador, selectivo y lejano, sino que es nuestro Padre, debemos acostumbrarnos a mantener con El un trato cercano y familiar, porque su cercanía es la que nos va a permitir que nuestra religión no sea una costumbre sino “la actitud de un alma individual en sus relaciones conscientes con su Creador” porque en verdad “cada ser humano debe definir su religión según los impulsos que emanan del Espíritu que en él reside y por tanto esta interpretación es única y totalmente distinta a la filosofía religiosa de los demás seres humanos”

 

Yolanda Silva Solano

yosis282@vtr.net


 

Del Libro... Urantia te Abre la Puerta

 

Aceptar la guía de un serafín raramente significa conseguir una vida fácil. Al seguir esta guía, con seguridad encontrarás, y si tienes la valentía, atravesarás, las empinadas colinas de la elección moral y del progreso espiritual. El Libro de Urantia, Pág. 1245

 

Si leemos esta cita sin sacarle el significado, pareciera ser que sólo un masoquista podría desear tener su propio serafín, porque en verdad a nadie le gusta sufrir por gusto, sin embargo los sufrimientos que se desprenden de la unión con un serafín, no son amarguras sino ese sufrimiento que requiere del esfuerzo personal para triunfar en lo que verdaderamente se desea. Un deportista, mientras más práctica su deporte favorito, más tiene que sufrir con su entrenamiento para cumplir con las metas propuestas, es impresionante ver los esfuerzos que tienen que hacer, como sudan y sus miembros se agarrotan con el trabajo duro, pero ellos no se asustan, porque saben que es la única forma de alcanzar la meta tan anhelada.

 

Lo mismo ocurre con la vida espiritual, quien crea que es fácil y que ella se consigue con unas cuantas oraciones o meditaciones en posición de loto, está muy equivocado, porque ese es sólo el comienzo para tomar fuerzas para vivir la vida con toda su intensidad y con todos los problemas y vicisitudes que el estar vivos conlleva.

 

Los serafines no nos libran de nada de lo que la maestra vida tiene que enseñarnos, pero sí nos ayudan a ver esas realidades desde otro punto de vista, a ver el sufrimiento como un crisol para aprender a transmutar el plomo de lo negativo, en oro de valoración eterna, porque "el verdadero estado espiritual es la medida que uno se aproxima a la Deidad. La vida eterna es búsqueda interminable de los valores infinitos. La espiritualidad eleva la habilidad de descubrir la belleza en las cosas, de reconocer la verdad en los significados y la bondad en los valores"

 

"Cuando los hombres caen víctimas de una ansiedad excesiva y se vuelve realmente dolorosa, inhibe la actividad e intuye infaliblemente los cambios evolutivos y las adaptaciones biológicas, sin embargo el dolor y el sufrimiento son esenciales para la evolución progresiva" del mismo modo que el deportista no podría alcanzar el éxito sin los dolores de su entrenamiento.

 

Los serafines, no nos evitan los sufrimientos, porque una vida fácil lleva a esa monotonía que cansa y agota y que la vemos a diario en las personas que parecen tenerlo todo, pero que se sienten tan vacíos interiormente que tienen que recurrir a las drogas o los fármacos. Lo que sí hacen nuestros amigos serafines, es iluminar nuestra mente para que sepamos sacarle el significado a cada prueba, a cada sufrimiento porque es él quien hace que nuestras acciones ordinarias, se conviertan en gananciales para la vida eterna.

 

Yolanda Silva Solano

yosis282@vtr.net