Urantia Ecuador

Elevando la Percepcion Espiritual

Los Tres Circulos Concentricos

El símbolo de los tres círculos concéntricos, que Melquisedek adoptó como insignia de su autootorgamiento, fue interpretado por una mayoría de la gente como símbolo de los tres reinos de los hombres, los ángeles y Dios. Se les permitió que perseveraran en esa creencia; muy pocos de sus seguidores supieron jamás que esos tres círculos eran el emblema de la infinidad, la eternidad y la universalidad de la Trinidad del Paraíso de mantenimiento y dirección divinos; aun Abraham prefirió considerar que este símbolo represente a los tres Altísimos de Edentia, puesto que se le había instruido que los tres Altísimos funcionaban como uno. Melquisedek hasta cierto punto enseñó el concepto de la Trinidad, simbolizado en su insignia, lo que generalmente relacionaba con los tres gobernantes Vorondadek de la constelación de Norlatiadek. Doc.93  (Pág.-1016)

 

Los Hijos Melquisedek

 

Los Melquisedek de nuestro universo fueron todos creados dentro de un período de un milenio de tiempo normal por el Hijo Creador y el Espíritu Creativo en enlace con el Padre Melquisedek.

Los Melquisedek no actúan extensamente fuera del universo local, excepto cuando se les requiere como testigos en causas pendientes ante los tribunales del superuniverso, o cuando son designados embajadores especiales, como a veces son, representando a un universo ante otro en el mismo superuniverso. El Melquisedek original o primogénito de cada universo siempre puede viajar libremente a los universos vecinos o al Paraíso en misiones relativas a los intereses y obligaciones de su orden.

Los Melquisedek constituyen la primera orden de Hijos divinos que se encuentra suficientemente cerca de la vida de las criaturas más bajas como para estar en condiciones de funcionar directamente al servicio de la elevación moral, sirviendo a las razas evolucionarias sin necesidad de una encarnación. Estos Hijos están ubicados en forma natural en el punto medio del gran descenso de la personalidad, hallándose por su origen aproximadamente a mitad de camino entre la más alta Divinidad y las más bajas criaturas dotadas de voluntad.

Las órdenes seráficas, los ángeles, se deleitan en trabajar con los Melquisedek; de hecho, todas las formas de vida inteligente hallan en estos Hijos amigos comprensivos, maestros compasivos y consejeros sabios.

La orden de los Melquisedek se autogobierna. En este grupo singular nosotros encontramos el primer intento de autodeterminación por parte de seres del universo local y observamos el tipo más alto de verdadero autogobierno. Pág.-385

Los Melquisedek actúan como tribunales móviles y consultivos de revisión de los reinos.

Estos Hijos del universo van en pequeños grupos hacia los mundos a servir como comisiones asesoras, para tomar declaraciones, para recibir sugerencias, y para actuar como consejeros, ayudando así a arreglar las dificultades principales y resolver las divergencias graves que surgen de tanto en tanto en los asuntos de los dominios evolucionarios.

Estos Hijos primogénitos de un universo son los principales colaboradores de la Brillante Estrella Matutina en la ejecución de los mandatos del Hijo Creador.

Cuando un Hijo Creador emprende el autootorgamiento en un mundo evolucionario, va solo; pero cuando uno de sus hermanos paradisiacos, un Hijo Avonal, se otorga, va acompañado por el apoyo de los Melquisedek, doce en número, quienes muy eficientemente contribuyen al éxito de la misión de autootorgamiento. Ellos también apoyan a los Avonales Paradisiacos en misiones de magistrado a los mundos habitados, y en estas asignaciones los Melquisedek son visibles a los ojos de los mortales si el Hijo Avonal así se manifiesta.

Los Melquisedek son casi perfectos en sabiduría, pero no son infalibles en su juicio. Cuando están separados y en misiones planetarias, han errado en causas menores, o sea que han elegido hacer ciertas cosas que sus supervisores posteriormente no aprobaron. Este tipo de error de juicio descalifica a un Melquisedek hasta que va a Salvington y, en audiencia con el Hijo Creador, recibe la instrucción que efectivamente lo exonera de la disonancia que causó el desacuerdo con sus congéneres; y entonces, después del reposo correccional, la reincorporación al servicio sobreviene al tercer día. Pero estas pequeñas inadaptaciones en la función de los Melquisedek raramente han ocurrido en Nebadon. Pág.-386

Los Melquisedek ocupan un mundo propio cerca de Salvington, la sede del universo. Esta esfera, denominada Melquisedek, es el mundo piloto del circuito de Salvington de setenta esferas primarias, cada una de las cuales está circunvalada por seis esferas tributarias dedicadas a actividades especializadas. Estas esferas maravillosas —setenta primarias y 420 tributarias— son frecuentemente referidas como la Universidad Melquisedek. Los mortales ascendentes de todas las constelaciones de Nebadon pasan cursos de capacitación en todos los 490 mundos para adquirir condición de residentes en Salvington.

El mundo piloto, la esfera Melquisedek, es el punto de encuentro para todos los seres que están involucrados en la instrucción y espiritualización de los mortales ascendentes del tiempo y del espacio. Para un ascendiente este mundo es, probablemente, el lugar más interesante de todo Nebadon. Jamás olvidarás tus reacciones en el primer día de vida en este mundo único, ni siquiera cuando hayas alcanzado tu destino en el Paraíso. Pág.-387

Cuando algún aspecto del plan del Hijo Creador corre peligro, inmediatamente irá un Melquisedek a prestar ayuda. Ante una rebelión pecaminosa, poco frecuente, se les llama para que actúen ante ella, tal como la que ocurrió en Satania.

Los Melquisedek son los primeros en actuar en todas las emergencias de cualquier naturaleza en todos los mundos donde habitan criaturas volitivas. Actúan a veces como custodios temporales de planetas descarriados, sirviendo como síndicos de un gobierno planetario contumaz. En una crisis planetaria estos Hijos Melquisedek sirven en muchas calidades únicas. Es fácil para un Hijo de esta naturaleza hacerse visible a los seres mortales, y a veces un ser de esta orden ha llegado a encarnarse en semejanza de la carne mortal. Siete veces en Nebadon un Melquisedek ha servido en un mundo evolucionario en la similitud de la carne mortal, y en numerosas ocasiones estos Hijos han aparecido en semejanza de otras órdenes de criaturas del universo. Son, en efecto, los versátiles y voluntarios ministros de urgencia para todas las órdenes de inteligencias universales y para todos los mundos y sistemas de mundos.

El Melquisedek que vivió en Urantia en los tiempos de Abraham fue conocido localmente como el Príncipe de Salem porque presidió una pequeña colonia de buscadores de la verdad residente en un lugar llamado Salem. Se presentó como voluntario para encarnarse en semejanza de la carne mortal con la aprobación de los síndicos Melquisedek del planeta, quienes temían que se extinguiese la luz de la vida durante ese período de creciente oscuridad espiritual. Y él fomentó la verdad de sus días, transmitiéndola incólume a Abraham y a sus asociados.  Pág.-389

Maquiventa Melquisedek

LOS Melquisedek son muy conocidos como Hijos de urgencia, porque son capaces de una sorprendente gama de actividades en los mundos de un universo local. Cuando surge un problema extraordinario o cuando se ha de intentar algo poco común, muy frecuentemente es un Melquisedek quien acepta el encargo.

La orden Melquisedek de la filiación del universo ha sido altamente activa en Urantia. Un cuerpo de doce sirvió en cooperación con los Portadores de Vida. Otro cuerpo posterior de doce miembros llegó a ser los síndicos de vuestro mundo poco después de la secesión de Caligastia y continuó en su autoridad hasta los tiempos de Adán y Eva. Estos doce Melquisedek volvieron a Urantia después de la falta de Adán y Eva, y continuaron de allí en adelante como síndicos planetarios hasta el día en que Jesús de Nazaret como Hijo del Hombre, fue nombrado Príncipe Planetario de Urantia

1.973 años antes del nacimiento de Jesús, Maquiventa se otorgó a las razas humanas de Urantia. Su advenimiento no fue espectacular; su materialización no fue presenciada por ojos humanos. Él fue visto por primera vez por el hombre mortal en ese día pletórico en que entró a la tienda de Amdón, un pastor caldeo de origen sumerio. Y la proclamación de su misión estuvo comprendida en la simple declaración que le hiciera a este pastor: «Soy Melquisedek, sacerdote de El Elyón, el Altísimo, el único Dios».

Cuando el pastor se recobró de su sorpresa, y después de doblegar a este extraño con muchas preguntas, invitó a Melquisedek a cenar con él, y fue ésta la primera vez en su larga carrera universal que Maquiventa compartía el alimento material, el alimento que habría de sostenerle a lo largo de sus noventa y cuatro años de vida como ser material.

Esa noche, mientras hablaban bajo las estrellas, Melquisedek comenzó su revelación de la verdad de la realidad de Dios al volverse hacia Amdón, y decirle, con un amplio gesto del brazo: «El Elyón, el Altísimo, es el creador divino de las estrellas del firmamento y aun de esta misma tierra sobre la cual vivimos, y él también es el Dios supremo del cielo».

En pocos años Melquisedek había reunido a su alrededor a un grupo de estudiantes, discípulos y creyentes que formaron el núcleo de la futura comunidad de Salem. Pronto se le conoció en toda Palestina como el sacerdote de El Elyón, el Altísimo, y como el sabio de Salem. En algunas de las tribus circunvecinas, se le denominaba el jeque, o rey, de Salem. Salem era el sitio que después de la desaparición de Melquisedek se volvió la ciudad de Jebús, posteriormente llamada Jerusalén.

En su aspecto personal, Melquisedek se asemejaba a los pueblos por entonces mezclados, nodita y sumerio, teniendo una altura de casi un metro con ochenta y poseyendo un aspecto imponente. Hablaba caldeo y media docena de otros idiomas. Vestía en forma muy semejante a la de los sacerdotes canaanitas, excepto que en su pecho llevaba un emblema de tres círculos concéntricos, el símbolo sataniano de la Trinidad del Paraíso. En el curso de su ministerio, esta insignia de tres círculos concéntricos se llegó a considerar tan sagrada que sus seguidores nunca se atrevieron a utilizarla, y fue olvidada muy pronto con el paso de unas pocas generaciones.

Aunque Maquiventa vivió en la forma en que lo hacían los hombres del reino, no se casó nunca ni podría haber dejado vástagos sobre la tierra. Su cuerpo físico, aunque se parecía al del varón humano, era en realidad del orden de aquellos cuerpos especialmente construídos utilizados por los cien miembros materializados del séquito del Príncipe Caligastia, excepto que no llevaba el plasma de vida de raza humana alguna. Tampoco estaba disponible en Urantia el árbol de la vida. Si Maquiventa hubiese permanecido sobre la tierra por un largo período de tiempo, su mecanismo físico se habría deteriorado gradualmente; tal como ocurrieron las cosas, terminó su misión de autootorgamiento en noventa y cuatro años, mucho antes de que su cuerpo material comenzara a desintegrarse. Pág.-1015

Este Melquisedek encarnado recibió a un Ajustador del Pensamiento quien residió en su personalidad superhumana como monitor del tiempo y mentor de la carne, acumulando de este modo experiencia e introducción práctica a los problemas de Urantia y a la técnica de residir en un Hijo encarnado, cosa que permitió que este espíritu del Padre funcionara tan valientemente en la mente humana del Hijo de Dios, Micael, cuando más adelante, apareció en la tierra en semejanza de la carne mortal. Éste fue el único Ajustador del Pensamiento que funcionara en dos mentes en Urantia, pero ambas mentes eran divinas a la vez que humanas.

Durante la encarnación Maquiventa se mantuvo en pleno contacto con sus once semejantes del cuerpo de custodios planetarios, pero no podía comunicarse con otras órdenes de personalidades celestiales. Aparte de los síndicos Melquisedek, no tuvo más contacto con las inteligencias superhumanas que un ser humano. Pág.-1016

Melquisedek enseñó que en algún momento futuro otro Hijo de Dios vendría en la carne así como él lo había hecho, pero que nacería de una mujer; y por eso numerosos maestros futuros sostendrían que Jesús era un sacerdote, o un ministro, «para siempre de la orden de Melquisedek».

Así pues Melquisedek preparó el camino e inició la etapa monoteísta en la tendencia mundial para el autootorgamiento de un verdadero Hijo Paradisiaco del Dios único, a quien él tan vívidamente describió como el Padre de todos, y a quien él representó a Abraham como el Dios que acepta al hombre en términos sencillos de fe personal. Y Micael, cuando apareció en la tierra, confirmó todo lo que Melquisedek había enseñado sobre el Padre del Paraíso. Pág.-1017

Como Jesús, Melquisedek se dedicó estrictamente al cumplimiento de la misión de su autootorgamiento. No intentó reformar las costumbres establecidas, cambiar los hábitos del mundo, ni promulgar siquiera prácticas sanitarias avanzadas ni verdades científicas. Vino para llevar a cabo dos tareas: Mantener viva en la tierra la verdad del Dios único y preparar el camino para el autootorgamiento en forma mortal subsiguiente de un Hijo Paradisiaco de ese Padre Universal.

La verdad revelada la enseñó Melquisedek en Salem en forma elemental por noventa y cuatro años, y durante este período Abraham asistió a la escuela de Salem en tres ocasiones distintas. Finalmente se convirtió a las enseñanzas de Salem, tornándose uno de los más brillantes discípulos de Melquisedek y de sus principales sostenedores. Pág.-1018

 Melquisedek hizo un pacto formal con Abraham en Salem. Díjole a Abraham: «Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar; así numerosa será tu simiente». Abraham creyó lo que Melquisedek decía, «y eso le fue contado por justicia». Y entonces Melquisedek contó a Abraham la historia de la ocupación futura de Canaán por sus descendientes después de su estadía en Egipto.

Este pacto de Melquisedek con Abraham representa el gran acuerdo en Urantia entre la divinidad y la humanidad mediante el cual Dios acuerda hacer todo, el hombre tan sólo acuerda creer en las promesas de Dios y seguir sus instrucciones. Hasta ese momento se había creído que la salvación tan sólo se podía obtener por obras —sacrificios y ofrendas; ahora, Melquisedek nuevamente trajo a Urantia la buena nueva de que la salvación, el favor de Dios, se obtiene por la fe. Pero este evangelio de la simple fe en Dios era demasiado avanzado; los hombres de las tribus semíticas posteriormente prefirieron volver a los sacrificios más antiguos y al sistema de expiación de los pecados mediante el derramamiento de sangre. Pág.-1020 /1021

Poco después de la destrucción de Sodoma y Gomorra, Maquiventa decidió poner punto final a su autootorgamiento de urgencia en Urantia. La decisión de Melquisedek de terminar su estadía en la carne fue influida por numerosas condiciones, principal entre ellas la tendencia en aumento entre las tribus circunvecinas, y aun entre sus asociados inmediatos, de considerarle un semidiós, de contemplarle como un ser supernatural, lo cual en efecto lo era; pero estaban empezando a reverenciarlo indebidamente y con un temor altamente supersticioso. Además de estas razones, Melquisedek deseaba abandonar la escena de sus actividades terrestres suficientemente antes de la muerte de Abraham como para asegurar de que la verdad del Dios único se estableciese poderosamente en la mente de sus seguidores. Por consiguiente, Maquiventa se retiró cierta noche a su tienda en Salem, habiendo deseado las buenas noches a sus compañeros humanos, y cuando éstos fueron a llamarle por la mañana, no estaba, puesto que sus semejantes se lo habían llevado. Pág.-1022

Fue una gran prueba para Abraham cuando Melquisedek desapareció tan repentinamente. Aunque éste había avisado a sus seguidores que alguna vez se iría tal como había llegado, no se reconciliaban éstos con la pérdida de su maravilloso líder. La pérdida de Melquisedek produjo en el corazón de Abraham una tristeza de la que nunca se repuso completamente. Pág.-1022

 De esta manera, al perder de vista a Melquisedek, también perdieron de vista las enseñanzas de este Hijo de urgencia en lo que concierne a la misión espiritual del Hijo autootorgador prometido; perdieron de vista tan completa y plenamente la naturaleza de esta misión que muy pocos de su progenie fueron capaces o quisieron reconocer y recibir a Micael cuando éste apareció en la tierra y en la carne tal como Maquiventa había predicho.

Pero uno de los escritores del Libro de los Hebreos comprendió la misión de Melquisedek, porque está escrito: «Este Melquisedek, sacerdote del Altísimo, era un rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía, que ni tiene principio de días ni de fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre». Este escritor definió a Melquisedek en la misma clase posteriormente representada por el autootorgamiento de Micael, afirmando que Jesús era un «ministro para siempre de la orden de Melquisedek». Aunque esta comparación no fue muy afortunada, era literalmente verdad que Cristo recibió el título provisional a Urantia «por orden de los doce síndicos Melquisedek» de servicio al tiempo de su autootorgamiento en el mundo. Pág.-1024

Menos de mil años atrás, este mismo Maquiventa Melquisedek, que había sido el sabio de Salem, estuvo presente en forma invisible en Urantia, por un período de cien años, actuando como gobernador general residente del planeta; y si el presente sistema de dirigir los asuntos planetarios continúa, deberá regresar con el mismo encargo en poco más de mil años.

Ésta es la historia de Maquiventa Melquisedek, uno de los seres más singulares que haya estado relacionado jamás con la historia de Urantia y una personalidad que puede estar destinada a desempeñar un papel importante en la experiencia futura de vuestro mundo irregular y fuera de lo común. Pág.-1025 /1026

[Presentado por un Melquisedek de Nebadon.]